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Salud financiera   29 Sep 2026

Los jóvenes y la importancia del tiempo: Ahorra. Invierte. Avanza

Autor

Instituto BBVA de PENSIONES

Como cada año el primer lunes de octubre, el 5 de octubre se celebra el día de la educación financiera. Este año el Día está tiene el lema “Ahorra. Invierte. Avanza”, y está enfocado en el ahorro para imprevistos, la inversión a largo plazo y el progreso en metas financieras personales o profesionales.

En este artículo profundizamos en lo importante que es el tiempo en una adecuada planificación financiera y para proveerse de una buena salud financiera, especialmente relevante para los jóvenes, que disponen de ese tesoro que es el tiempo.

El activo más valioso de los jóvenes no está en el banco: es el tiempo

Vivimos más años que nunca. La ciencia, la medicina y la mejora de las condiciones de vida han alargado nuestra esperanza de vida hasta límites que hace medio siglo parecían ciencia ficción. Esto es, sin duda, una gran noticia. Pero también plantea un reto: necesitamos prepararnos para vidas más largas, y eso incluye prepararnos financieramente.

La educación financiera no es solo cosa de adultos con hipoteca o de expertos en mercados de valores. Es una herramienta que nos acompaña en todas las etapas de la vida: desde el primer sueldo hasta la jubilación, pasando por la compra de una vivienda, la formación de una familia o un cambio de carrera profesional. Y cuanto antes empecemos a desarrollarla será mejor para nosotros.

Empezar pronto marca la diferencia

Si hay algo que los jóvenes tienen, y que no se puede recuperar cuando se pierde, es el tiempo. En finanzas, el tiempo es el ingrediente secreto que multiplica el valor económico de nuestras decisiones. Conceptos como el interés compuesto (ese que hace que los beneficios no se abonen al inversor, sino que se reinviertan junto con el resto del capital y generen nuevos rendimientos) funcionan como una bola de nieve: Cuanto antes empieces a rodarla, más grande se hará con los años.

Imagina que a los 25 años empiezas a ahorrar 100 euros al mes y los inviertes con una rentabilidad media anual del 5%. A los 65 años, habrías aportado 48.000 euros, pero, gracias al interés compuesto, tu capital final alcanzaría los 152.000 euros. Si empiezas a los 35 años, la cifra se reduce drásticamente (83.000 euros). La diferencia no está en la cantidad, sino en el tiempo. Empezar pronto marca la diferencia.

Además, los jóvenes pueden permitirse asumir más riesgo a largo plazo, diversificar mejor sus inversiones y aprender de los errores cuando aún son pequeños. Entender desde el inicio conceptos como ahorro, inversión, diversificación, volatilidad, riesgo o interés compuesto puede tener un impacto enorme en su futuro financiero.

Crear hábitos desde el primer salario

El primer sueldo es el momento perfecto para establecer hábitos financieros que nos acompañarán toda la vida. No hace falta ser rico para ahorrar. Lo importante no es solo cuánto ahorras, sino con qué constancia lo haces.

Programar una transferencia automática el mismo día que recibes tu nómina, aunque sea de una cantidad pequeña, te ayuda a ahorrar sin darte cuenta. Con el tiempo, ese gesto se convierte en una rutina, y la rutina en un hábito. Y los hábitos son los que sostienen los grandes cambios.

Ahorrar para imprevistos es el primer paso que deber cubrirse. Un fondo de emergencia que cubra entre tres y seis meses de gastos nos da tranquilidad y nos protege de tener que endeudarnos cuando surge un imprevisto.

Pero el ahorro (guardar dinero) no debería ser el único objetivo. Debemos pasar de tener una cultura del ahorro a una cultura de la planificación y la inversión.

De guardar dinero a gestionarlo e invertirlo con propósito

Durante mucho tiempo, se ha pensado que ahorrar es guardar dinero debajo del “colchón” o en una cuenta o depósito que apenas genera intereses. Pero en un mundo donde la inflación erosiona el poder de compra, guardar sin más puede hacer que perdamos dinero sin darnos cuenta (cuando los intereses que nos pagan son inferiores a la inflación).

La clave está en aprender a gestionar el dinero teniendo objetivos financieros y horizontes temporales distintos. No es lo mismo ahorrar para un viaje dentro de un año que invertir para la jubilación dentro de 40 años. Cada meta tiene su estrategia, y la educación financiera nos ayuda a elegir la más adecuada.

Invertir es una forma de poner nuestro dinero a trabajar para nosotros, de manera diversificada y acorde a nuestro perfil de riesgo y nuestros objetivos. Y cuanto antes empecemos, más tiempo tendremos para que esa inversión crezca y se recupere de los altibajos del mercado.

Día de la Educación Financiera: Avanzar con paso firme

El lema de este Día de la Educación Financiera ("Ahorra. Invierte. Avanza") resume perfectamente lo que significa tomar el control de nuestro futuro. Ahorrar para imprevistos, invertir a largo plazo y avanzar hacia nuestras metas financieras personales y profesionales. Tres pasos que no son independientes, sino parte de un mismo camino.

Para los jóvenes, ese camino empieza hoy. Con la primera nómina si eres empleado, con el primer año consiguiendo ingresos constantes como autónomo, con la primera decisión consciente sobre qué hacer con el dinero. Porque el activo más valioso que tienen no está en el banco: es el tiempo.

Así que, si eres joven y ya tienes cierta estabilidad laboral no esperes a tener más dinero, más conocimientos o más edad. Empieza poco a poco, infórmate, pregunta, equivócate y aprende. Tu yo del futuro te lo agradecerá. Y recuerda: ahorra, invierte y avanza. El momento es ahora.

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