Las pensiones de jubilación del Vaticano
Con ocasión de la próxima visita del papa León XIV a España, entre el 6 y 12 de junio, explicamos como funciona el sistema de pensiones del Vaticano, cuáles son los requisitos de acceso y cómo se calculan las pensiones de jubilación, así como cuáles son sus retos actuales.
El Estado de la Ciudad del Vaticano, situado dentro de la ciudad de Roma, es el país más pequeño del mundo en extensión y población (con una extensión de 0,44 km² -44 hectáreas-y una población censada de 882 habitantes).
Tratamos a continuación sobre los requisitos de acceso a la pensión de jubilación, las reglas de cálculo de las pensiones, así como los importantes retos y desequilibrios financieros que enfrenta el Sistema de Pensiones de Vaticano.
Requisitos y reglas de cálculo de las pensiones de jubilación del Vaticano
El sistema previsional vaticano, gestionado a través del Fondo di Pensioni, cubre a una fuerza laboral de aproximadamente 5.000 empleados, que incluye tanto a personal eclesiástico y religioso como a los trabajadores laicos.
El sistema de pensiones del Vaticano es, predominantemente, un sistema de reparto financiado colectivamente. Sin embargo, con la actual crisis que le afecta y la necesidad de maximizar recursos, el fondo gestiona sus activos en los mercados financieros para intentar cubrir los desequilibrios, lo que introduce elementos de capitalización en su gestión, sin cambiar su naturaleza estructural de reparto.
Edad de jubilación
La edad de acceso a la pensión de jubilación se diferencia según el estatuto del trabajador:
- El personal laico accede a la jubilación a los 67 años (con anterioridad a su reforma la edad de jubilación para trabajadores laicos era de 65años de edad).
- La edad de jubilación para los religiosos y el clero está establecida en 72 años (se ha incrementado desde los 70 años que se exigían anteriormente).
En definitiva, el sistema vaticano de pensiones en uno de los más exigentes del mundo en cuanto a la edad de jubilación.
Periodo Cotizado requerido
Para tener derecho a percibir la pensión de jubilación, es necesario haber cotizado y acreditar un periodo mínimo de servicio efectivo de, al menos, 20 años (en el caso de Jubilación por cumplir la edad establecida, o por cese involuntario).
En cambio, para acceder a la Jubilación anticipada voluntaria, es necesario haber cumplido 38 años de servicio efectivo (cualquiera que sea la edad). En caso renuncia o cese voluntario sin llegar a 38 años, es necesario haber cumplido al menos 30 años de servicio efectivo.
El sistema está diseñado para calcular la pensión en función de los años de servicio útiles, con un tope máximo de 40 años de contribuciones reconocidas para el cálculo de la prestación.
Cálculo de la pensión de jubilación
Se trata de un sistema de Prestación Definida. La pensión se calcula con una fórmula matemática garantizada basada en los años trabajados y el salario final. Es decir, el importe de la pensión se calcula combinando la antigüedad del empleado y su último salario base.
La pensión mensual es la suma de dos componentes principales:
- Cuota A (Base Salarial):
(Años de servicio×2%) × última retribución mensual (excluyendo el ASI)
- Límite carrera laboral: se toman como máximo 40 años de servicio.
- Base Salarial: La "última retribución" incluye salario base, antigüedad, e indemnizaciones por responsabilidad.
- Ejemplo: Si la persona trabajó 40 años, esta parte de la pensión equivale al 80% de su último sueldo base.
- Cuota B (Ajuste por Inflación- ASI):
(Años de servicio×2%) ×"Valor del ASI vigente para su nivel en el momento de jubilación
Esta fórmula garantiza que la pensión mantenga el poder adquisitivo en relación con los empleados activos de la misma categoría.
Pensión Mínima
El Vaticano garantiza un "tratamiento mínimo de pensión". Gracias al convenio bilateral firmado con Italia (Acuerdo Administrativo para la aplicación de la Convención de seguridad social entre la Santa Sede y la República Italiana), si la pensión vaticana no alcanza el mínimo vital establecido, el sistema italiano completa la pensión hasta ese umbral.
Pensión Máxima
Estructuralmente, la pensión máxima está limitada por la fórmula de cálculo. Dado que el porcentaje de cálculo está topado en 40 años de servicio (2% anual = 80% de la base), ningún empleado, por muy alto que sea su rango, puede superar ese porcentaje sobre su retribución reguladora.
En la práctica, y debido a la crisis financiera que atraviesa el fondo de jubilación, se han implementado recortes salariales significativos para los altos cargos (como la reducción del 10% del sueldo a los cardenales) que afectan también al cálculo de las futuras pensiones.
Importe de las Cotizaciones de los trabajadores activos
Los trabajadores activos contribuyen al sistema sanitario (FAS) con un 2% de su retribución bruta.
En el caso de las pensiones, el tipo de cotización ordinaria total (empresa + trabajador) se define periódicamente por la Secretaría de Estado, con la posibilidad de establecer "contribuciones extraordinarias" por parte de las administraciones si el fondo necesita ser reequilibrado. El tipo de cotización total asciende en 2026 al 26% de la retribución imponible total (cotización que se realiza al Fondo de Pensiones General de los empleados laicos y religiosos del Vaticano).
Otros Derechos de los Pensionistas del Vaticano
Más allá del cobro de la pensión, los jubilados del Vaticano conservan otros derechos que hacen atractivo el sistema:
- Asistencia Sanitaria. Los pensionistas tienen derecho a mantener su inscripción en el Fondo Asistencia Sanitaria (FAS) sin interrupción. Esto cubre:
- Asistencia médica y quirúrgica.
- Medicamentos (gratuitos en la Farmacia Vaticana o reembolso del 70% en externas).
- Asistencia hospitalaria.
- Extensión a familiares. Pueden inscribir a sus cónyuges, hijos (hasta 26 años si estudian o sin límite de edad si están incapacitados permanentemente).
- Pensión de “Reversibilidad”: El derecho a la pensión se mantiene para los herederos (viudedad y orfandad) tras el fallecimiento del titular.
- Convenio de Seguridad Social con Italia. Los pensionistas tienen derecho a la totalización de periodos de seguro si han trabajado también en Italia, evitando la pérdida de cotizaciones.
Retos demográficos y déficit financiero: como está afectando al sistema de pensiones
Aunque tradicionalmente el sistema vaticano se consideraba un sistema de pensiones blindado, sostenible y seguro, los informes financieros de los últimos años de la Secretaría de Economía revelan un pasivo no financiado estructural (déficit).
Estimaciones independientes sitúan el déficit acumulado del fondo previsional en torno a los 2.000 millones de euros, una cifra elevada para un microestado con un presupuesto anual total de unos 1.200 millones de euros.
El problema responde a una combinación de factores demográficos, falta de herramientas macroeconómicas y rigidez inmobiliaria.
Demográficamente, el Vaticano sufre el mismo problema que las economías occidentales, pero agravado. La tasa de dependencia ha crecido de forma drástica: el número de beneficiarios de pensión (jubilados) crece a un ritmo muy superior al de los cotizantes activos debido al aumento de la esperanza de vida del personal de la Curia.
Por otro lado, Vaticano no tiene soberanía fiscal y monetaria. A diferencia de otros países, la Santa Sede no puede emitir deuda pública, vender bonos del Estado ni recaudar impuestos de sus ciudadanos. Sus limitadas vías de ingresos dependen de las donaciones globales (como el Óbolo de San Pedro), los rendimientos patrimoniales de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y las taquillas de los Museos Vaticanos.
Otra de las causas del déficit actual de las pensiones es la pérdida de oportunidades de inversión.
Medidas de ajuste marcadas por el sacrificio
Ante la inminencia del fortísimo impacto por el relevo generacional, el plan de choque vaticano está exigiendo un “sacrificio compartido” por parte de toda la estructura eclesiástica.
Se han implementado una serie de medidas correctivas y otras se están debatiendo en la actualidad, incluyendo un fuerte control del gasto operativo. En los últimos años se ha aplicado una reducción del 10% en el sueldo de los cardenales, se han eliminado las viviendas subsidiadas para altos cargos (eliminación de los descuentos históricos en los alquileres de viviendas propiedad de la Santa Sede) y la congelación de contrataciones superfluas.
Sin embargo, no es suficiente con contener el gasto de la Curia. El verdadero reto consiste en modificar los parámetros actuariales del sistema de pensiones y del fondo. Entre las medidas ya adoptadas se encuentran:
- Se ha elevado la edad mínima de jubilación, quedando situada en 72 años para el clero y los religiosos, dejándola en 67 para los laicos.
- Incremento progresivo de los porcentajes de cotización, que se han situado en 2026 en el 26% de la retribución imponible total. Este aumento gradual de los tipos de cotización a lo largo de los años, junto con el incremento de la edad de jubilación, ha sido clave para lograr un "equilibrio sustancial" entre los recursos disponibles y el pago de las prestaciones, situándose la tasa de financiación del fondo en el 95%.
- El Vaticano ha recurrido a la gestión profesional de sus activos. El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco Vaticano, ha visto incrementados sus activos netos gracias a las ganancias de los fondos de pensiones, con una gestión más activa en los mercados financieros
Otras de las medidas que podrían adoptarse en un futuro próximo podrían ser:
- Indexar las futuras pensiones bajo criterios estrictos de sostenibilidad económica de cara al objetivo de “déficit cero” de la Santa Sede.
- Además, se ha especulado con la eliminación de otros beneficios tradicionales, como el sistema sanitario privado o el supermercado libre de impuestos.
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