Jóvenes y Jubilación: horizonte muy lejano, presente crucial. ¿Qué cosas tener en cuenta y aplicar ya?
Para muchos jóvenes de la Generación Z (nacidos a partir de 1995) y de la última “camada” de la Generación millennial (aquellos nacidos a partir de 1989), la jubilación es una idea abstracta, un destino tan lejano que no merece prestarle atención en el día a día.
Sin embargo, empezar hoy con pequeños y constantes esfuerzos de ahorro repartidos a lo largo de los años puede ser la clave para que tu Yo futuro tenga un retiro extraordinario.
Las realidad económica y demográfica actual exigen un cambio de perspectiva: planificar para esa etapa no es una opción, es una necesidad. Cuanto antes se comience, más sencillo y fructífero será el camino.
Mejor aún si se comienza a ahorrar tan pronto se logra la independencia económica, una vez incorporado al mercado laboral.
El gran desafío: aliviar el peso tan grande sobre la pensión pública
El primer pilar sobre el que se asienta cualquier sistema de pensiones de jubilación, especialmente en los sistemas de reparto, es la pensión pública. Pero para las generaciones más jóvenes, este pilar muestra signos de una aún mayor fragilidad futura.
El sistema de pensiones en España enfrenta y enfrentará importantes desafíos de sostenibilidad, de desequilibrio financiero entre ingresos y gastos, y de autonomía financiera del Sistema de Seguridad Social sin tener que recurrir a ingresos del Estado (vía impuestos y endeudamiento), de mayor déficit y crecimiento de la deuda pública.
En 2025 el déficit entre ingresos por cotizaciones sociales y prestaciones por pensiones alcanzó -6.849 millones de euros, y la deuda pública acumulada por pensiones se situó en 136.179 millones, un 8% más que en 2024, lo que suponía el 8% del PIB.
El progresivo envejecimiento de la población (en 2024, la esperanza de vida al nacer alcanzó por primera vez 84 años) y la baja tasa de natalidad (1,10 hijos por mujer) están desequilibrando la relación entre trabajadores cotizantes y pensionistas, que ni siquiera la inmigración consigue compensar. La tasa de dependencia (elporcentaje de mayores de 64 años sobrepoblación en edad de trabajar), que actualmente se sitúa en el 31,6%, se estima que alcanzará el 52,7% en 2050. En ese 2050, cuando la generación millennial comience a jubilarse la tensión sobre el sistema será muy elevada si no se toman medidas adecuadas.
Este contexto ha llevado a reformas que, aunque necesarias para reforzar la sostenibilidad del sistema y que han endurecido las condiciones y requisitos de acceso para los futuros jubilados, se están mostrando insuficientes:
- A partir de 2027, y con el fin del periodo transitorio de la reforma, la edad legal de jubilación se situará en los 67 años, a menos que se acrediten 38 años y 6 meses de cotización (lo que permitiría acceder a la jubilación ordinaria con 65 años).
- Además, a partir de 2027, alcanzar una pensión igual al 100% de la base reguladora requerirá haber cotizado un mínimo de 37 años. Esto significa que una carrera laboral más corta o irregular, algo cada vez más común, se traducirá en una pensión pública inferior.
- Otras medidas, como la modificación de las penalizaciones de la jubilación anticipada desde 2022, o las bonificaciones e incentivos a la demora de la edad de jubilación, o las reformas adoptadas entre 2025 y 2026 para mejorar la compatibilidad entre trabajo y pensión (jubilación parcial, jubilación activa, jubilación flexible), pese a sus aceptables resultados no parece que estén ni que vayan a solucionar de raíz el problema de sostenibilidad mencionado.
- La extensión del periodo de cotización considerado para calcular la pensión (su base reguladora), aplicado a partir de 2026, que en su concepción inicial parecía que iba a aligerar el coste en pensiones por suponer un ajuste en las pensiones de la mayoría de los trabajadores (considerando 35 años de carrera laboral, casi una carrera completa), finalmente la reforma adoptada supondrá un incremento del coste en pensiones por elegirse siempre la mejor opción para cada trabajador, entre considerar los últimos 25 años cotizados o bien los últimos 29 descartando los dos peores.
Además, se están mostrando insuficientes, para compensar el déficit entre ingresos por cotizaciones y gastos por pensiones, otras medidas aprobadas para el incremento de los ingresos, como la introducción desde 2023 del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que consiste en una cotización adicional a la Seguridad Social para afrontar la jubilación de la generación del baby boom, que no genera derechos de pensión adicional, y que alcanzará el 1,2% en 2029, así como el establecimiento desde 2025 de la cuota de solidaridad para los salarios por encima de la base máxima de cotización (también sin derecho a pensión adicional), y la revalorización anual de la base máxima de cotización por encima del IPC (IPC+1,2 pp).
¿Qué pueden hacer los jóvenes? Algunos consejos
Todas las prácticas formativas cotizan ya
Algo que puede ayudar a generar mayores derechos de pensión futura, y que algunos jóvenes desconocen, es que desde 2024, las prácticas formativas ya cotizan a la Seguridad Social en todos los casos. Es un pequeño paso para empezar a construir un historial de cotización desde el inicio de la vida profesional.
Ahorro personal complementario: pilar olvidado
Dada la incertidumbre sobre la suficiencia futura de la pensión pública, el ahorro complementario se convierte en un pilar suplementario fundamental.
El Informe Ageing Report 2024, de la Comisión Europea, estima que la tasa de sustitución de la pensión pública (porcentaje que representa sobre el último salario previo a la jubilación) pase del 77% en 2022 a un 65% en 2050, debido a la expectativa de una mayor subida de los salarios que de las pensiones y por subir menos el tope de pensión máxima que de base máxima de cotización. Ello hará aún más necesario el ahorro complementario.
Sin embargo, la realidad es que la cultura del ahorro a largo plazo está aún poco arraigada en España. Solo un 15% de la población ahorra para la jubilación a través de planes de pensiones. Este porcentaje es aún menor entre los menores de 45 años.
Las razones para esta falta de ahorro complementario para la jubilación son múltiples:
- La principal es la falta de capacidad de ahorro. Los jóvenes menores de 29 años ganan un 35% menos que la media salarial, y el esfuerzo para acceder a una vivienda en alquiler absorbe una parte creciente de sus ingresos. En este contexto, pensar en el ahorro para dentro de 40 años parece un lujo inalcanzable.
- Factores psicológicos y educativos. A menudo, el ahorro se pospone por pereza, miedo a perder dinero o simplemente por no saber por dónde empezar. Son las barreras de la inercia (las personas no tomamos decisiones racionales y nos dejamos llevar por la inercia), el miedo y la falta de conocimiento. De hecho, el conocimiento financiero entre los menores de 40 años es notablemente inferior al de los mayores de esa edad. Además, el sesgo del presente hace que elijamos antes la satisfacción de hoy (consumir ya) que la gratificación futura (ahorrar para la jubilación). Superar estas barreras es tan importante como tener ingresos para ahorrar.
Claves para “construir” una jubilación plena, desde la juventud
Afrontar este desafío de garantizarse una jubilación financieramente plena requiere un cambio de mentalidad y pasar a la acción desde ya. Para ello, es recomendable:
- Planificar con realismo. No se trata de privarse de disfrutar en el presente, de hacer sacrificios, sino de entender que pequeñas aportaciones (esfuerzos) realizadas de forma constante pueden marcar una gran diferencia gracias al interés compuesto (ver aquí que es). El ahorro para la jubilación es un maratón, una carrera de larga distancia, no un sprint.
- Informarse y perder el miedo. La falta de información es uno de los principales frenos para una adecuada planificación de la jubilación. La tecnología puede ser una gran aliada, ofreciendo herramientas digitales que simplifican el acceso a productos de ahorro e inversión. Para menores de 40 años, sería conveniente entrar en el Simulador de Pensión Pública de la Seguridad Social al menos una vez cada dos o tres años. Además, BBVA Mi Jubilación ofrece herramientas gratuitas para la planificación de la jubilación como el Simulador de Pensión Pública o el de Ahorro complementario para Jubilación.
- Cuando una persona está en condiciones de elegir empleador o sector en el que trabajar, debería preguntarse y tener en cuenta en la decisión de elección de empleador: ¿Qué beneficios adicionales a la retribución dineraria ofrecen?, ¿incorporan entre los mismos la inscripción en planes de pensiones de empleo y la realización de contribuciones a los mismos, adicionalmente a la retribución dineraria?.
Los jóvenes autónomos pueden ahorrar en planes de pensiones de empleo simplificados de trabajadores por cuenta propia, o en planes simplificados sectoriales si el convenio sectorial de su adscripción lo recoge, o bien combinándolos con planes de pensiones individuales, hasta el límite de 5.750 euros anuales y deducirse esos importes en la base imponible de su IRPF.
- Complementariamente, ahorrar apoyándose en aplicaciones que convierten el consumo en ahorro, que buscan hacer el ahorro más accesible y automático, a través de acciones como el redondeo en el pago con la tarjeta de crédito débito.
- Definir un objetivo de ingresos durante la jubilación, vinculado a la estimación de salario previoestimado (con la ayuda de Simuladores)
- Definir un perfil inversor del producto/s de ahorro-inversión/previsional elegido/s para invertir ese ahorro. No se trata solo de "ahorrar", sino de hacerlo de forma eficiente, eligiendo productos adaptados al perfil de riesgo y al horizonte temporal de cada persona.
Para más Información:
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La jubilación no es solo dinero: salud, vida saludable, vida social, aficiones, autoconfianza…
Sin embargo, una jubilación feliz no se construye únicamente con una generosa dotación de fondos para la jubilación. Los aspectos no financieros son igual de cruciales para el bienestar. La salud, tanto física como mental, es el activo más valioso.
Mantener hábitos de vida saludables durante la vida activa (etapa laboral) es la mejor inversión a largo plazo. Además, la llegada de la jubilación supone un cambio vital radical. Dejar de trabajar puede conllevar una pérdida de identidad, de contactos sociales, y una caída en la rutina.
Por eso, cultivar una vida social activa, desarrollar aficiones y, sobre todo, tener proyectos vitales propios es fundamental para afrontar esta nueva etapa con ilusión y propósito.
En definitiva, la jubilación no es un punto de llegada, sino una etapa más de la vida que requiere su propia planificación. Para los jóvenes, HOY es el momento de empezar a construir, pieza a pieza, el escenario que les permita vivirla con tranquilidad financiera y plenitud personal. El futuro no está escrito, pero sí se puede planificar.
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