La jubilación no es el final de una etapa: “lo que viene después” es un nuevo comienzo
Tradicionalmente la jubilación se presenta como el punto final de una larga carrera profesional con el que se dice adiós al mundo laboral y se entra en un modo “descanso”. Pero la nueva era que vivimos, que está marcada entre otros por la longevidad, muestra una perspectiva radicalmente distinta: la jubilación no es un final, sino una transición, una oportunidad para recuperar la libertad de elegir “qué viene después”.
Para quienes se acercan a los 55 años, o incluso antes, y empiezan a preguntarse "¿y ahora qué?", este cambio de enfoque tiene implicaciones profundas.
En un contexto en el que la esperanza de vida no deja de aumentar, tras la jubilación pueden quedar veinte, treinta o incluso más años por delante, lo que es tiempo más que suficiente para empezar de nuevo, por ejemplo, emprendiendo una nueva carrera profesional, retomando un sueño académico aparcado durante décadas o volcarse en una causa solidaria que realmente importe.
¿Qué puede ser "lo que viene después" de la jubilación?
Cuando cae el telón del primer acto, la vida profesional, las posibilidades que podría ofrecer el segundo acto son mucho más amplias de lo que solemos imaginar.
Hay quien opta por emprender. Los años acumulados de experiencia, los contactos y el criterio son el capital de los profesionales maduros. Por ejemplo, un directivo jubilado puede convertirse en consejero o socio de un startup, transformando su conocimiento en un nuevo valor.
Hay quien decide volver a estudiar, no por un título, sino por pura curiosidad. Aprender un idioma nuevo, investigar un periodo histórico que siempre le fascinó o dominar una habilidad para la que nunca antes encontró tiempo de desarrollarla: jardinería, mecánica, escultura, restauración de muebles…. Aprender es, en sí mismo, una forma de mantenerse vivo.
Y algunas personas se orientan hacia la acción filantrópica. Hacer voluntariado, participar en iniciativas comunitarias o apoyar una causa que le preocupa son actividades que, aunque no generen ingresos, reportan una satisfacción difícil de encontrar en la carrera profesional.
La curiosidad de probar muchas cosas distintas nunca debe desaparecer.
La libertad financiera es la libertad de elegir
Todos esos proyectos anteriores tienen una condición previa: hay que tener la capacidad de elegir. Y aquí es donde entra de lleno la planificación financiera. No se puede ahorrar para el futuro en el futuro. Tu yo del mañana no va a disponer de un ahorro que aparezca por generación espontánea, y aquello que no se haga hoy, no se obtendrá mañana por arte de magia.
Es fundamental empezar a ahorrar para la jubilación poco a poco, a ser posible cuando uno empieza a trabajar, mantenerse constante en el ahorro (con aportaciones periódicas) y dejar que el tiempo y el interés compuesto (ver aquí) trabajen por ti.
Aunque al principio de tu carrera profesional tu sueldo sea bajo y tengas otros objetivos financieros de corto plazo que sean prioritarios (encontrar vivienda, seguir formándote, etc.), es muy conveniente imponerte, al menos, una modesta transferencia automática de 30 o 50 euros al mes a un producto de ahorro-inversión a largo plazo, una cantidad tan pequeña que casi no se nota. Tras 30 o 40 años invirtiéndose y capitalizándose, unidas a nuevas aportaciones que se vayan realizando y capitalizando, se convertirán en una suma considerable, gracias al interés compuesto.
Además, otro principio clave es que lo importante no es acertar con el momento de entrar al mercado, sino permanecer en él el tiempo suficiente. Habrá momentos de volatilidad que susciten pensar "mejor espero a que se calmen los mercados". Pero intentar predecir los máximos y mínimos del mercado (market timing) es mucho menos eficaz que participar de forma continuada a través de la realización aportaciones periódicas y mantener la inversión. Para quien está reservando dinero para su "yo futuro", la disciplina importa más que la inteligencia.
Prepararse para una vida no lineal
El 76 % de los españoles teme no poder vivir con holgura durante la jubilación, una proporción claramente superior a la media global del 69 %. El 33 % de los españoles próximos a la jubilación no sabe cuánto tiempo podrán mantener su nivel de vida con los ahorros acumulados. Entre la población española no jubilada, solo el 47 % ha empezado a ahorrar para la jubilación, muy por debajo de la media europea (55 %) y de la global (62 %).
Además, solo el 25 % de los hogares españoles encuestados cuenta con un plan de ahorro para la jubilación claramente definido, y un 22 % ni siquiera ha empezado a planteárselo.
Mucha gente maneja una definición de "estar preparado" que puede ser demasiado optimista. La preparación real no consiste solo en acumular una cifra concreta, sino en construir una resiliencia financiera suficiente para absorber las oscilaciones del mercado, adaptarse a los cambios de la vida y poder cambiar de rumbo sin que el dinero sea el factor que lo impida.
Planificar la jubilación es cada vez más complejo, porque las trayectorias profesionales ya no son lineales, la longevidad aumenta progresivamente y las decisiones financieras empiezan antes que nunca. Eso significa que la planificación debe ser más flexible y personalizada, y no limitarse a aplicar una "respuesta estándar".
Escribir tu propio "qué viene después"
Cumplir 55 años, o llegar a cualquier momento de la vida en el que uno empiece a preguntarse a si mismo "¿y ahora qué?", es en realidad un regalo. Es la ocasión de revisar, mientras aún queda energía de sobra, qué es lo que uno quiere de verdad.
Puede que tu "siguiente paso" sea seguir trabajando en tu sector, pero con más libertad, o bien puede que sea un giro completo hacia un campo nuevo, o puede que sea combinar varias cosas a la vez.
Sea lo que sea, el papel de la planificación financiera no es limitarte, sino liberarte: que tomes decisiones porque "quieres", no porque "no te queda otra".
La jubilación no es el final del camino. Es solo una curva. Y el camino que viene después de esa curva puede ser más amplio que el que traíamos.
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